Notes From a Recent Planning Session
La semana pasada nos reunimos en Posadas con tres aserraderos de la zona y un ingeniero forestal para revisar cómo viene la temporada de plantación en el norte de Corrientes. La conversación giró en torno a un tema concreto: la falta de turnos para el secado de madera en los hornos compartidos de la región. No es un problema nuevo, pero este año se agravó porque varias plantas de Misiones cerraron por mantenimiento al mismo tiempo.
Lo que surgió de la sesión no fue una solución mágica, sino un calendario realista. Los productores acordaron rotar los turnos de secado según el contenido de humedad de cada lote, priorizando la madera destinada a construcción sobre la que va a pallets. Parece una decisión administrativa menor, pero en la práctica libera capacidad sin invertir un peso en infraestructura.
También se habló de la certificación FSC y de por qué varios establecimientos chicos todavía no la encaran. El costo de auditoría no es el problema principal; lo que frena es la falta de personal capacitado para llevar el registro de trazabilidad. Un productor de Santo Tomé contó que perdió tres meses intentando armar las planillas él mismo hasta que contrató a un técnico a tiempo parcial.
El dato que más me llamó la atención: el 40% de la madera que se procesa en la región todavía no tiene un destino claro al momento del aserrado. Eso significa que se corta sin saber si va a ir a construcción, a bioenergía o a tableros. Planificar la venta antes de cortar, aunque sea con un margen de error, reduciría el desperdicio y mejoraría el precio promedio por metro cúbico.
Para cerrar, dejamos anotadas tres acciones concretas para los próximos sesenta días: relevar la capacidad real de secado disponible en cada planta, armar un grupo de WhatsApp entre los aserraderos para compartir turnos libres, y organizar una visita conjunta a una cooperativa de Misiones que ya resolvió el tema de la trazabilidad con un sistema simple en papel. Nada de software caro, solo disciplina.
La próxima reunión será a fines de abril, y el objetivo es llegar con los números de humedad de los últimos lotes secados para ajustar el calendario. Si algo aprendimos de esta sesión es que los problemas del sector forestal rara vez se resuelven con tecnología nueva; se resuelven con mejor coordinación entre los que ya están trabajando.